
Es un batallón plagado de ilusión, una auténtica mina para las futuras tamborradas de adultos, el seguro de vida de la fiesta de San Sebastián. Mientras muchos duermen tras una larga noche de juerga, a mediodía del día 20 de enero casi 5.000 niños recorren las calles de la ciudad acompañando con sus tambores y barriles las marchas de Sarriegui.
Poco importa si la megafonía les llega perfectamente, si corren frente al disco o si se equivocan. Es un espectáculo único ver desfilar a este ejército de música con llamativos y coloristas uniformes. Antes de las doce se van concentrando en los jardines de Alderdi Eder, frente al edificio consistorial, formando una fotografía que es sin duda la mejor postal de la fiesta donostiarra. El alcalde de la ciudad pasa revista a las tropas, que atronan sus tambores al oir el nombre de su colegio por los altavoces. Luego la Bella Easo y el general de la Tamborrada Infantil, elegidos cada año entre los colegios participantes, alientan a las tropas a disfrutar y hacer disfrutar a los miles de personas que se agolpan en el recorrido. A las doce en punto suena la Marcha de San Sebastián y después inician su recorrido las primeras compañías al ritmo de Tatiago, Polka, Diana, Iriarena, Retreta..

Todo un desfile que dos horas después finaliza. La Tamborrada Infantil lleva 80 años, si bien la mitad de ese tiempo fue protagonizada en exclusiva por la sociedad Euskal Billera. En 1961 varios colegios de la ciudad se sumaron al desfile y a partir de esa fecha se fueron incorporando el resto. El orden del desfile, por ello, se realiza en base a la incorporación a la tamborrada.

Servidor lleva casi 30 años preparando a los niños del colegio de los Marianistas junto a un equipo que pone la carne en el asador dedicando el día de la fiesta a los txikis. Pero lo hacemos con el mayor de los ánimos y alegrías. No os perdáis, si podéis, la Tamborrada Infantil. Veréis que la fiesta tiene el futuro asegurado, que es una mina con cuerda para rato.
Como madre de 2 niños participantes en la tamborrada infantil y acompañante de la ikastola, te admiro por llevar tantos años en la tamborrada.
Todo es muy bonito y es una gran satisfacción poder estar tan cerca en este día. Pero hay una cosa que me chocó mucho. La música no la oíamos. Como dices que poco importa si se oye la música ó no, tú sabrás mejor si es así siempre. Pero a nosotras nos ha parecido que se oía poco.
En concreto, en la calle Urbieta por el lado de la derecha, no nos enterábamos de nada. Es una pena que pase esto en el día más importante. Luego se oyen comentarios de que los chavales no saben tocar…
Por otro lado te felicito por tu blog. Muy completo. Es mejor que ver la página del diario vasco.
Ondo izan.
Antes de nada, muchas gracias por tus palabras. La verdad es que, ahora que sabes lo que es acompañar una tamborrada infantil, es como un virus que se te mete dentro y no sabes desengancharte. A mí me pasa, por lo menos.
Tienes toda la razón en tus comentarios técnicos, que comparto plenamente. Lo que pasa que en el blog quise diferenciar nuestras apreciaciones de las que puedan tener los txikis, que esos días se sienten absolutos protagonistas.
La megafonía en muchas partes dejaba que desear, por no hablar del parón de sonido de varios minutos. Y la calle Prim era un horror de estrecha y de cambios de anchura..pero daba auténtico gusto ver las miles de personas (este año ha sido el que más..) disfrutando con nuestros peques.
Gracias por tu comentario y a seguir disfrutando…de la fiesta y del blog.